Hidroeléctrica La Confluencia

La Confluencia es uno de los dos proyectos que hemos desarrollado en conjunto con la empresa noruega Statkraft, a través de un joint venture de participaciones iguales establecido en 2004. A través de él, hemos desarrollado, construido y estamos operando centrales de pasada en el Valle del Tinguiririca, a aproximadamente 150 kilómetros al sur de Santiago de Chile.

Inauguradas en octubre de 2010 por el Presidente de Chile, Sebastián Piñera, La Higuera y La Confluencia fueron las primeras centrales hidroeléctricas del país con una capacidad instalada superior a los 100MW en iniciar operaciones desde 2000.

La Confluencia utiliza el flujo natural del río Tinguiririca y cuenta con una capacidad instalada de 164MW, energía suficiente para abastecer a más de 461.360 hogares chilenos. Su operación evita la emisión de  aproximadamente 411.510 toneladas de gases de efecto invernadero por año, cifra equivalente a retirar más de 125 mil vehículos de las calles.

La energía limpia generada por La Confluencia se suministra a la red nacional, a través de un Contrato de Compra de Energía de largo plazo con Chilectra, el principal distribuidor del país.

Desde su desarrollo hasta su operación, La Confluencia ha contribuido a satisfacer la creciente demanda energética de Chile, sin aumentar las emisiones y contribuyendo al crecimiento económico del país y al desarrollo sustentable de las comunidades locales.

Durante la construcción de La Confluencia y de La Higuera se generaron más de cuatro mil puestos de trabajo, tanto de manera directa como indirecta. En 2007 se creó el fondo comunitario sustentable denominado Tinguiririca Participa. A la fecha esta iniciativa ha beneficiado a más de 130 proyectos presentados e implementados por los vecinos del Valle del Tinguiririca, contribuyendo a mejorar la calidad de vida de más de seis mil personas que aquí viven.

En 2011, La Confluencia fue exitosamente registrada para emitir y comercializar bonos de carbono bajo el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CDM) del Protocolo de Kioto. Este registro permite la creación de alrededor de 425 mil bonos de carbono anuales, los que pueden ser transados en mercados internacionales.